Mentiras y más mentiras. Manipulaciones. Muerta la ideología. ¿Qué queda en la Cuba de los Castro? Nada, más que miseria moral, humana y social. Acaban de celebrar el medio siglo de los sucesos de Bahía de Cochinos. El empujón final hacia un socialismo a la cubana que ha sumido al país en la pobreza económica total. Les ha privado de libertad, de todo atisbo de libertad y dignidad a un precio demasiado alto. Mirando la vista atrás, ningún logro puede justificar cinco décadas, cincuenta y dos años de dictadura. Férrea, implacable, hermética. Silencio y mordaza, tortura y cárcel para los disidentes. Ya no se les asesina o fusila como al principio. Es la herencia de los hermanos Castro. Una herencia negativa. Maldita. Vacía y estéril por desgracia.
Nada se puede reformar si es irreformable. Hay que extirparlo, arrancarlo, abandonarlo. Meros maquillajes de un congreso del Partido Comunista, único en la isla, gobernado y regido por los gerontócratas que permanecen y no fueron apartados por los dos déspotas. Cuba pervivirá a los Castro. Hace justo ahora dos años que Raúl Castro era designado sucesor por un Parlamento o gerontocracia del partido. Nada ha cambiado desde aquella fecha, nada en lo que a dictadura, regresión de derechos y libertades se refiere. En aquel momento, Raúl Castro, el sucesor ungido por el hermano, simuló romper ataduras y reconfiguró su gobierno un tanto a su medida. Pero no nos dejemos engañar. En Cuba, de momento, nada ha cambiado. Aunque soplen brisas y rumores de alivio del embargo norteamericano y algunos cantos de sirena. El hermanísimo no hará nada mientras Fidel Castro todavía viva.
Abel Veiga Copo en Punt de Vista
Nada se puede reformar si es irreformable. Hay que extirparlo, arrancarlo, abandonarlo. Meros maquillajes de un congreso del Partido Comunista, único en la isla, gobernado y regido por los gerontócratas que permanecen y no fueron apartados por los dos déspotas. Cuba pervivirá a los Castro. Hace justo ahora dos años que Raúl Castro era designado sucesor por un Parlamento o gerontocracia del partido. Nada ha cambiado desde aquella fecha, nada en lo que a dictadura, regresión de derechos y libertades se refiere. En aquel momento, Raúl Castro, el sucesor ungido por el hermano, simuló romper ataduras y reconfiguró su gobierno un tanto a su medida. Pero no nos dejemos engañar. En Cuba, de momento, nada ha cambiado. Aunque soplen brisas y rumores de alivio del embargo norteamericano y algunos cantos de sirena. El hermanísimo no hará nada mientras Fidel Castro todavía viva.
Abel Veiga Copo en Punt de Vista
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