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Fidel Castro y Eusebio Leal |
Resulta curioso que el mismo día que
Fidel Castro dice en una de sus reflexiones que él había
renunciado al liderazgo del Partido Comunista, en
la proclama con la que abandonó sus poderes
temporalmente en 2006, que decía claramente y repito "
temporalmente"; el nombre de otro cubano, miembro del
Comité Central del PCC, inunde los
titulares de la prensa:
Eusebio Leal Spengler, quien además de ser
archiconocido como el
Historiador de La Habana, es un reformista comunista, católico, apostólico y romano, que ha desarrollado con cierto éxito, un "
ecosistema" en miniatura, en
La Habana Vieja, de lo que se supone que quiere hacer
Raúl Castro en Cuba. Al menos económicamente.
Los primeros recuerdos que tengo de
Eusebio Leal, están ligados inevitablemente al programa de la TV cubana:
Andar La Habana; y a su canción, la de
Gerardo Alfonso:
Sábanas Blancas. Andar La Habana, era un programa que mucha gente detestaba, porque Eusebio es un elitista en todo: desde su forma de pensar, hasta su manera de moverse, su lenguaje refinado,
un poeta en prosa con un gran caudal de conocimientos históricos, arquitéctonicos y artísticos en general.
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La Habana |
El programa no era popular, pero a mí me gustaba porque se aprendía mucho en poco tiempo; y además siempre he sido una enamorada
morbosa de
La Habana.
La Habana Vieja en particular era escudriñada por Eusebio: revelada, desvestida, tan hermosa, con sus rejas, sus piedras, sus columnas, sus esculturas de bronce, piedra y mármol, su olor, su floklore.
Eusebio Leal, como siguiendo un consejo de
Ortega y Gasset, quiso ser
aristócrata en la plazuela y lo logró.
Los segundos recuerdos que tengo del historiador, de voz grave, cambian por completo el escenario:
La Asamblea Nacional, el año, que no recuerdo, en el que Dios se hizo revolucionario cubano. Su intervención en aquella ocasión como diputado, fue impactante, al menos para mí. Hasta aquel día los santos, en los hogares
revolucionarios, como el mío, dormían en lo alto de los armarios. Los niños eran bautizados con otros nombres, como yo; y en las solicitudes de empleo todo el mundo marcaba la casilla de "ateo". La gente iba a consultarse con el santero "por la madrugá", como bien dice la
canción de Adalberto Álvarez.
A partir de la intervención en la que Eusebio Leal dijo que él siempre había creído en Dios, y que siempre había sido revolucionario, seguido de una gran ovación y las confesiones de santeros que dijeron apurar, en varias ocasiones, las reuniones del Partido para ir a un violín de Ochún, Dios se hizo amigo de Fidel, al menos públicamente. Y así todos los cubanos devotos pudieron practicar su fe a la luz del día.
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El Cristo de La Habana |
Los terceros recuerdos que me vienen a la mente sobre Eusebio, (hoy me resulta curioso también su apellido:
Leal) se relacionan con la transformación que sufrió
La Habana Vieja. El casco histórico de mi amada
Habana se puso lindo. Se hicieron obras millonarias de
restauración arquitéctonica y se abrieron garitos antiquísimos, que cobraban la añoranza de otros tiempos de bonanza, en moneda dura.
Cambió el cuerpo de policías ignorantes porque, según se dice, un día lo arrestaron por no llevar carné de indentidad y caminar junto a un extranjero, que resultó ser un funcionario de un país "hermano". Tal vez sea una leyenda urbana, pero es buenísima.
Bajo las cámaras de vigilancia sonaban las trompetas en el Don Giovanni, las guitarras en El Patio de La Catedral y hasta se implantó la costumbre de repartir regalos en las escuelas, los días de reyes. Se supo en otro programa de la TV cubana, que honraba la labor de Esusebio Leal, que había salvado del derrumbe por abandono y falta de mantenimiento, los edificios mas antiguos y bellos en los barrios de vestigios coloniales de la capital de Cuba.
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Cementerio de Colón. |
En esa ocasión
Eusebio también haría una declaración sorpendente. Después de comentar sobre una escuela especial creada para los niños con retraso mental y otro tipo de enfermedades tristes, en la que se contrataba a los propios padres de estos niños, por el aquello de que, ¿quién mejor que ellos?, le preguntaron que si pensaba ampliar su proyecto al resto de la Ciudad.
Entonces Leal dijo algo así como: soy enemigo de los gigantismos, (y esa palabra si es textual: gigantismos) dijo cosas en contra de las políticas de masificaciones, (otra palabra textual) acaso en contra del igualitarismo, con ese lenguaje, que hoy algunos famosillos quieren imitar pero, que a él le nace de su vasta cultura.
Fue en ese momento en el que pensé por primera vez, que Eusebio Leal, podría llegar a ser presidente de Cuba. Hoy me pregunto: ¿Qué clase de relación tiene este hombre con los Castro? ¿Es que le han dejado hacer o por el contrario ha hecho y dicho, cumpliendo órdenes? Y si ha sido espontáneo: ¿Qué le sabe a los Castro para que aún se mantenga con vida?
No creo en las coincidencias. Eusebio Leal es un candidato lógico a ser el segundo de Raúl Castro en el PCC: Es reformista, es pragmático, es empresario de éxito, es civil , lo que ayudaría a la imagen del régimen, es elocuente y dicen también que, al margen de su educación elitista, como persona es tremendo HP. Es perfecto para el puesto.
Liu Santiesteban.