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9 de diciembre de 2012

El titán mulato. (Antonio Maceo) Por Esteban Fernández.



EL TITÁN MULATO
 por Esteban Fernández

EL 7 DE DICIEMBRE DE 1896 CAE ANTONIO MACEO.

Usted puede pasarse 50 años leyendo biografías, estudiando personalidades, enfrascado absolutamente en la historia universal y no encuentra a un solo hombre que se compare en valentía a un compatriota nuestro llamado ANTONIO MACEO Y GRAJALES.

Las leyendas nacen después de muertos todos los personajes grandes.  Ahí es cuando los pueblos dan rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, este cubano se llenó de gloria en vida.

Muy poquitos son los que viven toda una existencia como héroes, nadie les discute su calidad de paladines, mueren como adalides y son recordados eternamente como súper hombres. Y entre esos poquitos NINGUNO (absolutamente ninguno) puede compararse con nuestro Titán de Bronce.

Ni Napoleón, ni Bolívar, ni San Martín, ni el más valiente General norteamericano en toda la historia mundial, pudieron captar tan bien el respeto y la admiración de sus pueblos.

Adorado por su gente, temido por sus enemigos. Y esa frase es muy suave, muy utilizada, porque en la historia hay muchísimos personajes que fueron “temidos”, por lo tanto sería mejor decir que sus adversarios al escuchar las cinco letras de su apellido se ponían a temblar. Llegó Maceo y "A correr, jolines"...
Fuerte como un toro, impresionante, su sola presencia en cualquier paraje era suficiente para que cientos de personas lo siguieran incondicionalmente a la guerra, a la muerte, al peligro, convencidos plenamente de que él estaría al frente.

Y no eran cuentos, ni mentiras, ni alardes, ni fábulas, ni inclusive él tenía que contarle a nadie “su historia, ni sus méritos”, solo tenía que quitarse la camisa, tirarla al piso, y todos podían admirar sus heridas de pies a cabeza.

No había televisión, ni aparatos de radio, ni  órganos de propaganda, ni oficinas de relaciones públicas, ni Internet para hacerse eco de sus hazañas. Su mística y su aureola las obtuvo a base de su valor personal , a través de sus victorias y del filo de su machete.

La empresa no era factible si junto a la gestión no se mencionaba su nombre. Por lo menos había que insinuar que “muy pronto él estaría ahí”. Porque todos sabían que con él la cosa era seria, era a sangre y fuego, era "con todos los hierros".

Y que no había la más ligera posibilidad de rendición, ni de pacto, ni de entendimientos, y lo más grande e increíble aún: que con él NO HABÍA CHANCE DE DERROTA. Mil batallas, mil victorias y una gloriosa Protesta en Baraguá.

Toda gestión que un hombre inicia la tiene que comenzar prácticamente solo, desde abajo, reuniendo a cinco amigos cuando más, explicándoles a todos su buena fe y su seguridad plena en el éxito de su empeño. Él no, él solo tenía que decir “Voy para allá, voy por ahí” y junto a él, desde que daba el primer paso, una verdadera multitud de patriotas lo seguía.

¿Usted se imagina lo grande que es decir "Voy a hacer esto, voy a jugarme la vida" y que todo el mundo, antes que usted lo haga, está plenamente convencido de que usted lo va a hacer y están dispuestos a seguirlo en cualquier acción que usted vaya a realizar por muy peligrosa que esta sea? Honestamente yo nada más conozco este caso.

¿Y que todo el que quiera hacer algo parecido, inclusive algo más grande, esté esperando a que usted participe y solamente entonces la gente crea en la seriedad del empeño?

Y ya no hablemos del pueblo, ni de la gente humilde, sino de los Generales y de los bravos de cientos de combates quienes también necesitaban y requerían su presencia junto a ellos.

No hay nadie en la historia que se le acerque en valentía, en victorias, en machetazos y balas recibidas, y que su muerte haya sido recibida con más desolación por los amantes de la libertad y más alivio y tranquilidad por sus adversarios que ANTONIO DE LA CARIDAD MACEO.

Amabilidad del autor.  
¡Muchísimas Gracias Estebita!

7 de julio de 2011

¿GHANDI O MACEO? (La túnica blanca o el machete redentor) Brillante Esteban Fernández

¿GHANDI O MACEO?

(La túnica blanca o el machete redentor)

Sobre la lucha del destierro cubano contra el castrismo nos quieren hacer creer que esta se ha convertido en la contienda más fácil del mundo. Lo mismo un niño de ocho años que un anciano de cien pueden participar sin problema alguno. Tal parece que esto se ha transformado en "un jamón".



Nos dicen que: Ya no hay riesgo, ya no hay peligro de que nuestros hijos tengan que jugarse la vida ni nada parecido. Es más, el que simplemente insinúe o promueva la lucha violenta, llena de escollos y peligros, es atacado con toda virulencia. Rápidamente cientos de personas salen a decir: “¡Ya eso se acabó, compadre!”...Entonces, actualmente, ¿qué tienen y deben hacer los miles de exiliados? Casi NADA, o absolutamente cero. ¿Qué sabroso, verdad?.



Cuando indagamos ¿Cúal es la labor que debemos emprender? Nos responden: Aplaudir de lejos a los disidentes, protestar cuando les entran a patadas o cuando caen presos o cuando se declaran en huelgas de hambre. Y, muy importante: Debemos enviar dinero, celulares, computadoras. Por eso les digo que un viejito de 98 años, paralítico, recluido en un asilo de ancianos, puede perfectamente, si tiene un dinerito ahorrado, cooperar en esta nueva "epopeya heroica". También los niños pueden abrir sus alcancías y participar.



Ustedes pueden imaginarse las risotadas de los hermanos Castro cuando se reúnen con los miembros de sus “aparatos de inteligencia” y les pregunten “¿Qué es lo que está haciendo el exilio para derrocarnos?” Y Abelardo Colomé, conteniendo la risa, dice: “Ellos están haciendo colectas para ayudar a la disidencia interna, y al final de la jornada, está de más decirles a donde va a parar ese dinero”.Y sorpresivamente el decrépito dictador, incrédulo, da un puñetazo en la mesa y dice: “¡Ustedes me están engañando, no me digan que no existen planes para atacarnos, y no hay nadie comprando un barquito para hacernos unos ataques comandos y tratar de barrernos del mapa!”... Ramiro responde: "No, Comandante, ya esa idea logramos neutralizarla".

Sí mis amigos, ahora lo que está de moda es convertirse en soporte económico de los que allá discrepan y reciben palos. Del lado de acá tal parece que no es necesario hacer nananina. Sólo aplaudir y que todo el peso de la "gesta épica" recaiga en Cuba. Yo creo que eso en Inglés sería "pushing bag helpers". Somos cajas de resonancia de los abusados en la isla.

Usted pregunta: ¿Qué se puede hacer para ayudar a derrocar a la tiranía? Y algunos nos contestan: "Muy poquito, lo único que hay que hacer es enviar nuestro aporte a los que se están jugando la vida en Cuba". Y eso lo puede hacer cualquiera que le sobren 20 dólares.

Y da tristeza pensar: ¡Qué difícil y grandiosa fue para el destierro la gestión guerrera -y cuantos sacrificios se hicieron- y ahora nos quieren meter por la cabeza que en la actualidad la bronca se ha convertido en facilísima del lado de acá !... Y no crean que estoy criticando, simplemente indico lo confortable, para la diáspora, que se ha transfígurado esta confrontación.

Y nos reprochan que no solamente hay que mandar dinero, hay que defenderlos. No importa la basura que digan o hagan determinados discrepantes pacíficos en Cuba, no se pueden criticar. Y desde ese punto de vista algunos opinan que: ¿A santo de qué y por qué criticarlos si los que estamos afuera NO TENEMOS QUE HACER NADA? Es un círculo vicioso además de un plan maquiavélico.

Yo pienso completamente diferente y cuando me dicen: "Tú no hagas nada, no tienes que tirarle ni un hollejo de naranja a la tiranía, la lucha armada es obsoleta, y por lo tanto tú, comiendo filete, no tienes derecho a criticar nada" respondo que yo también puedo disentir y sigo firme en la creencia de que si no desenterramos el hacha de la beligerancia hasta un bobo puede darse cuenta que de esta forma pacífica el próximo en la lista para gobernar por 35 años más es Alejandro Castro Espín. Y nuestros tataranietos van a cooperar desde aquí con los contestatarios tataranietos de los discrepantes actuales.

Y vamos a dejar algo muy claro, para que nadie se confunda: lo que les quiero decir es que desgraciadamente considero que los cubanos del exilio- principalmente la juventud- si queremos ayudar verdaderamente a LIBERAR A CUBA debemos pasar de la protección económica a la acción belicosa. Entre Maceo y Ghandi como guía yo me quedo con el Titán de Bronce.

Amabilidad del autor.
¡Muchísimas gracias querido Esteban!

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